
Influidos por los sucesos políticos y sociales que se estaban produciendo en Europa, un grupo de artistas norteamericanos -la mayoría afincados en Nueva York- decidieron adoptar el cine como medio con el que poder expresar libremente sus inquietudes, de espaldas a los controles impuestos por Hollywood. Este movimiento independiente y vanguardista fue bautizado por la prensa norteamericana como Cine underground. Algunos de sus representantes más importantes fueron Jonh Cassavetes, que alternó su carrera como actor comercial de Hollywood con la de realizador experimental, como ocurrió en Shadows, Faces O Husbands; Kenneth Anger, del que destacó su película Scorpio Rising; y, por supuesto, Andy Warhol. Este insólito y radical artista fundó en Manhattan un estudio que bautizó con el nombre de "La Factoría", donde empezó a realizar un cine experimental y vanguardista que rompía con todos los convencionalismos procedentes de los precedentes de los productos de Hollywood. En muchos casos, sus películas parecían más bien trabajos amateurs que llevaba a cabo sin complejos, era capaz de mostrar el beso de una pareja durante 40 minutos en The Kiss o un desconcertante experimento de ruptura narrativa de tres horas y media de duración, como fue The Chelsea Girlds. Con el tiempo, Warhol se dedicó a las tareas de producción y dejó la dirección en manos de su discípulo Paul Morrisey, que alcanzó cierta popularidad con su trilogía Flesh, Trashy Heat, protagonizada por el actor Joe Dallesandro.
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