James Dean
El 30 de septiembre de 1955, la sociedad norteamericana sufrió una auténtica conmoción. Primero fueron sólo rumores, después noticias confusas y, finalmente, la confirmación fatal. A los 24 años de edad, en el mejor momento de su carrera, James Dean se había dejado la vidab en una crretera de Paso Robles, en California. El exceso de velocidad, al volante de su Porche Spyder, había puesto fin a su existencia. Quizá también su corta vida había estado marcada por la velocidad. Millones de adolescentes lloraron desconsoladas y, como homenaje, adornaron sus dormitorios con grandes posters desde los que el actor les sonreía con complicidad, con su inseparable cazadora, como invitándolas a vivir deprisa, y a aprovechar hasta el éltimo segundo de su existencia. Y así comenzo la leyenda, el mito que ha sobrevivido hasta nuestros días. Pero, ¿cómo empezó todo?El origen de James Dean se remonta aun perqueño pueblo de Indiana, donde nació en 1931. Tras la prematura muerte de su madre, creció junto a sus tíos en un granja. Pero Jimmy no tenía alma de granjero. Algo le animó a probar suerte en el mundo del cine. Con apenas 20 años llegóa Hollywood y consiguió que le dieran papeles secundarios en algunas producciones. Tuvo breves apariciones junto a grnades actores. Por entonces, nada hacía sospechar que este apuesto muchacho fuese a tener una carrera triunfal. Pero en 1955 las cosas cambiaron de la noche a la mañana, cuando Elia Kazan le confió el papel principal de Al este de Edén, un magnífico drama basado en la novela de Jonh Steinbeck. Su interpretación como Caleb, el hermano malo, dejó perplejos a los espectadores. Las mujeres se enamoraron locamente de él, mientras los jóvenes admiraron su personalidad rebelde e independiente.
Ese mismo año, Nicholas Ray le puso al frente de Rebelde sin causa, una cinta centrada en los problemas de la juventud que treminó por covertirlo en estrella a una velocidad vertiginosa. El controvertido personaje de Jim Stark, que interpretó junto a Natalie Wood y Sal Mineo, y esa caracterítica cazadora roja fueron culpables de su éxito. En apenas unas semanas, el nombre de James Dean estaba en boca de todos. No había prácticamente nadie que no supiera alguna historia curiosa sobre este introvertido muchacho. Ya sí, todos apostaban por una carrera en el cine larga y triunfal. En 1955, George Stevens le contrató para que interviniese en Gigante, la historia de una saga familiar ambientada en las explotaciones petrolíferas de Texas, junto a dos de las principales estrellas del momento, Elizabeth Tyalor y Rock Hudson. Sin embargo, ni siquiera llegó a completar del todo su labor en este largometraje. Un inesperado accidente terminó con el actor y dio la vida al mito.
Es una caso único en la histora. Un fenómeno díficilmente explicable que , sin embargo, se mantiene vivo con el paso de las d´´ecadas. No se puede decir que fuese un actor extraordinario. Nitampoco fueron absolutamente geniales las pocas películas que tuvo tiempo de protagonizar. Sin embargo, él representó como nadie la imagen del joven rebelde, solitario e inadaptado, y gracias a ella se convirtió en uno de los mayores mitos populares del siglo XX.
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